¿Funciona la medicina alternativa para paliar las reacciones alérgicas?

En las últimas décadas, el número de personas con enfermedades alérgicas como asma, rinitis, dermatitis atópica y alergia a los alimentos, ha aumentado de forma considerable en los países industrializados.



En ocasiones, el tratamiento convencional actual para las enfermedades alérgicas no es del todo satisfactorio, ya que es efectivo para el manejo de los síntomas, pero no cura la alergia.


Existe también preocupación con respecto a los efectos adversos del tratamiento con corticoides, y del tratamiento de larga duración, sobre todo en los niños.

La naturaleza crónica y potencialmente grave del asma o de la anafilaxia, así como la ausencia de terapias definitivas preventivas o curativas, hacen que muchos pacientes busquen ayuda en la medicina alternativa.


Se conoce como medicina alternativa a todas las prácticas relacionadas con el ámbito médico que tienen un enfoque más natural, es decir, utilizan los elementos presentes en la naturaleza (las plantas, los hongos y los animales), como las herramientas para tratar las afecciones de los pacientes. Esta también puede ser definida como la aplicación de la ciencia médica, que se distingue por no hacer uso de las enseñanzas impuestas por las escuelas de medicina tradicional.


Las enfermedades alérgicas son tratadas con frecuencia con medicina alternativa, y las técnicas más usadas son: la homeopatía, la acupuntura, la medicina tradicional china, a base de plantas, y el yoga.

Algunas de las motivaciones para el uso de medicina alternativa incluyen la desconfianza en el tratamiento convencional debido a sus efectos secundarios.


La medicina alternativa es un tema candente ya que una parte de la población cree firmemente en ella y otra parte la rechaza completamente.


Un ejemplo de ello es la medicina china, esta práctica milenaria sigue utilizando la fitoterapia desde hace siglos con resultados muy positivos, al igual que la acupuntura, que según ha admitido en numerosas ocasiones la comunidad científica occidental no saben explicar pero que funciona.


Y es que esta es la causa principal del rechazo que la medicina alternativa provoca en la comunidad científica convencional: no la entienden y por lo tanto la rechazan.


Pero es normal que no la entiendan, porque si no la han estudiado es muy difícil saber interpretar los efectos positivos de las plantas en el organismo.


La fitoterapia y la homeopatía no se estudian en las universidades convencionales de medicina y sin embargo son prácticas que llevan muchos años en uso porque sencillamente funcionan en muchos casos y para muchos pacientes.


Según este artículo publicado en la página oficial de la Fundación BBVA, el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos y el Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa de Estados apoyan actualmente la investigación clínica y básica de las medicinas alternativas.


Recientemente, han proporcionado guías para la investigación de los productos farmacéuticos botánicos, donde incluye fórmulas complejas con varias plantas, y se concentra en la eficacia, seguridad y coherencia de estos productos.


Por lo tanto, los productos naturales generalizados actualmente como suplementos dietéticos para el asma y la alergia, pueden ser investigados como nuevos fármacos botánicos.


Los medicamentos homeopáticos están seleccionados de acuerdo con los síntomas presentados; y son de origen natural, potenciados en su acción por agitación manual o mecánica.


El interés científico en la homeopatía para tratar el asma, la dermatitis atópica y otras enfermedades crónicas es considerable, como lo demuestra el gran número de publicaciones que existen sobre este tema.


Existen varios ensayos clínicos, con metodología de buena calidad científica, para estudiar la homeopatía en el asma y la rinitis alérgicas así como la dermatitis atópica.


Uno de éstos estudios examinó los efectos de una dilución potenciada y una dilución convencional de Galphimia glauca, en comparación con placebo, en la rinitis por alergia a pólenes, sin encontrar diferencia estadísticamente significativa entre los dos grupos activos de tratamiento y el grupo placebo.


Sin embargo, un estudio doble ciego controlado con placebo en cincuenta pacientes con rinitis alérgica perenne demostró una mejoría significativa del flujo inspiratorio nasal en el grupo activo, pero no se encontró ninguna diferencia en la mejoría sintomática registrada con una escala visual-analógica.


La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel, y el trastorno cutáneo más común en niños en los países desarrollados; afecta aproximadamente al 15% de los niños en edad escolar y al 1-3% de los adultos, y la incidencia se ha doblado en los últimos años.


Actualmente, existen varios tratamientos para la dermatitis atópica. El uso crónico de emolientes (sustancias que ablandan, suavizan y protegen la piel) es la base de la terapia de mantenimiento, pero los corticoides tópicos siguen siendo el pilar del tratamiento de las agudizaciones y el estándar con el que se comparan otros.


En los últimos años, los medicamentos con efecto inmunológico como tacrolimus y pimecrolimus se han convertido en tratamientos comunes entre los pacientes con dermatitis atópica, dada la ausencia de los efectos adversos habituales de los corticoides tópicos.


Sin embargo, con el tratamiento convencional, la mayoría de las veces sólo es posible el alivio de los síntomas.


Por este motivo, ha habido una creciente demanda, en los últimos años, de la aplicación de medicinas alternativas para la dermatitis atópica.


En Alemania y en otros países occidentales, la homeopatía es ampliamente utilizada para la dermatitis atópica, aunque las guías oficiales no la recomienden. En un estudio realizado, uno de cada cinco niños que acuden a una consulta de homeopatía padece dermatitis atópica.


El primer ensayo aleatorio, controlado con placebo, para estudiar la eficacia del tratamiento homeopático en niños con dermatitis atópica fue terminado antes de tiempo, debido a los problemas en el reclutamiento de pacientes.


Pero hay que subrayar que el análisis provisional mostró mejoría clínica en los dos grupos, sin diferencias significativas en los parámetros utilizados.


Otro estudio llevado a cabo en 2006, que tuvo en cuenta las preferencias de los pacientes, encontró que el tratamiento homeopático no fue superior al convencional en niños con dermatitis atópica leve a moderada.


Pero hay muchos más estudios que aseguran los beneficios de los medicamentos homeopáticos en los tratamientos alérgicos como este que se realizó con un paciente que sufría de dermatitis aguda.


Merece la pena investigar más sobre las medicinas alternativas en los casos de alergias ya que existen muchos casos en los que estas han ayudado a la curación de los pacientes, los cuales habían perdido toda esperanza con los tratamientos convencionales.


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